El Santo Nino de Atocha (The Holy Child of Atocha)

 
 

 

   

Novena_y_Triduo

 

Dedicados al Milagrosísimo

Niño de Atocha

Que se venera en su Santuario de Plateros,

en Fresnillo Zacatecas

con licencia eclesiástica

 

 

ADVERTENCIA Y MODO DE HACER ESTA NOVENA

 

Incomparables son los beneficios que nos hace diariamente el Santo Niño de Atocha, en quien debemos confiar con fé y en verdad de corazón, que oirá benigno nuestra súplica en el instante, día u hora en que lo llamemos, por tanto, sera muy útil que el primero y último dia de esta novena, estemos con la disposición necesaria para alcanzar lo que pedimos, y los demás dias ejercitar algunas obras de piedad principalmente con los niños pobres de sus padres; también haciendo oración por las pobres almas del Purgatorio así tengamos del Santo Niño buen despacho en nuestras participaciones.

 

Esta Novena se puede hacer en todo tiempo, pues siempre necesitamos recurrir al Santo Niño cuando nos vemos rodeados de trabajos o aflicciones, porque sin El nada somos y estando El de nuestra parte nada nos faltará y asi alcanzaremos lo que de corazón le pedimos.

 


ACTO DE CONTRICCION

 

OH HERMOSISIMO NIÑO DE ATOCHA! La candidísima de amor infinito, adorado Niño de mi corazón, fuente inagotable de maravillas, caudal de portentos, manantial de consuelos y padre de toda piedad y misericordia. Oh preciosísimo Niño de Atocha! A tus pies soberanos humildemente se postra este ingrato y vil pecador, quien desea a costa de sus lágrimas desagraviarte suplicandote le perdones sus culpas, interponiendo por intercesora a tu Santísima Madre. Con tal seguridad llega confiado, pues Tú eres el insondable piélago de bondad; a Tí, bien mio, a Tí suspira mi infeliz y pobrecita alma avergonzado de estar ante tu divina presencia, te dice en verdad de lo íntimo de su corazón, que le pesa de haberte ofendido, pero idolatrado Niño de Atocha, por ser quien eres te pido que me des la contricción que diste a Dimas, las lágrimas de Pedro, las dulces expresiones de Agustín, para así desagraviarte como lo desea mi corazón: No Niñito, no cortes el hilo de mi fatal vida, dame tiempo para hacer penitencia y llorar mis culpas, como se lo concediste a Santa María Magdalena, y juntamente te pido la resistencia de Alcántara, para ser así grato a tus divinos ojos, poder por medio de la penitencia limar y quitarte los grillos que tienes puestos, los cuales están en la mano de tu Santísima Madre. Oh Niño de Atocha! Oh gallardo! Oh Niño Misericordioso! Perdóname de haberte ofendido y me propongo no ofenderte más, pues te lo pido por tu Santísima Madre Santa María de Atocha por su pureza intacta, por aquella virginal leche que mamaste de sus purísimos pechos y por el dolor que tuvo cuando te circuncidaron: amorosísimo Niño de Atocha, espero en Tí, confío en Tí, y por Tí creo lograr mi salvación, y lo que por medio de esta novena humildemente te pido y creo verdaderamente no salir desconsolado con lo que sabes necesito; espero que mis aflicciones, mis trabajos, mis necesidades, mis penas, mis desconsuelos, me los volverás todos gozos dando a mis tribulaciones goces y a mis prisiones libertad, pues eres mi padre y todo mi bien ampárame, socorreme, asisteme, defiendeme, favoreceme en la hora de la muerte, presentate a mi vista con el lucido escuadrón de los angeles, recibiendo mi alma en tus brazos, para que descanse en Tí y goce de las delicias celestiales en tu amable compañia, por los siglos de los siglos. Amén

 

ORACION

 

Para todos los días a su Santísima Madre después del acto de contricción

 


Inmaculada Madre de Dios, María Santísima de Atocha, agradable Sagrario del Espíritu Santo, puerta del reino de los cielos, divina Aurora, por quien después de Dios vive toda criatura racional de la tierra; inclina a mi esos tus bellísimos ojos, ilumina esta ciega y pobrecita alma, mirala, Madre de Misericordia, tan envejecida y apolillada con los apetitos de mis pasiones; compadecete, Señora, de su ruina, para que alcance de tu Santísimo Hijo, la renueve, la limpie y la restituya a su gracia, concediendome tambien lo que le pido en este día, y suplicale me de luz en el alma, para que conozca y vea yo mismo lo errado que he andado, desviado del redil y rebaño de su divina gracia, y no vuelva a tropezar con los engaños y deleites del mundo, dandome fuerza para no caer nuevamente en la red del demonio, ni me dejes perecer en los precipicios de la carne. Si, amorosísima Madre, cierto estoy que hasta ahora no ha habido uno que haya implorado tu protección, que halla salido desamparado; con tal certeza, hoy me postro a implorar tu divino auxilio y espero que serás mi intercesora para con tu Santísimo Hijo y alcanzaremos todos los que juntos y congregados recurrieremos a implorar de tu divino Niño su amparo en las tribulaciones, logrando merced y gracia, concediendo benigna a nuestras peticiones un buen éxito en nuestras necesidades, así espirituales como temporales; así lo esperamos del Santo Niño de Atocha, tu querido Hijo, que si este favor que le pedimos nos conviene y es de su agrado nos lo conceda en honra y Gloria suya, y si no, que se haga su santísima voluntad, dandonos una perfecta resignación en esta vida para que sirviendole y llevando con paciencia los trabajos y aflicciones, logremos una buena muerte. Amén

Aqui se rezan tres Padres Nuestros y Tres Ave María con Gloria al Padre, luego la jaculatoria y milagro del día, después se ofrecerá con la oración última de cada uno y así se hará en todos los demás dias siguientes.

 

PRIMERA JACULATORIA

 

Niñito de Atocha                                  Como poderoso,

Niñito Prodigioso,                                que mis aflicciones

Niñito Divino,                          me las vuelvas gozo,

Niñito Amoroso,                                  pues Tú eres mi Padre

Postrado te pido,                                  mi encanto y reposo.

 

PRIMER MILAGRO

 


En el mes de febrero de 1829, le acontenció a Maxima Esparza caer presa en la Villita de la Encarnación, en los días de la función que anualmente hacen aquellos moradores a María Santísima de la Candelaria; la cual no teniendo quien hablara por ella, duró hasta el mes de agosto del mismo año; y habiendo salido con pena de destierro, caminó para el Real de Catorce, donde le sucedió la misma desgracia durando presa tres meses, y volviendole a aplicar la misma pena, se dirigió a Saltillo donde por sus malas costumbres volvió a caer por tercera vez presa, en cuya prisión duró desde abril hasta septiembre que salió nuevamente desterrada por cordillera para la ciudad de Durango, donde duró en aquella cárcel por término de un año; y mirando que no tenia quien por ella abogase ni esperanza de salir, invocó con verdad de su corazón al Santo Niño de nuestra Señora de Atocha, quien le oyó benigno y le sacó de aquella cautividad en que se veía, pues en todo el tiempo que existió en ella no hubo quien fuera en su defensa hasta que el Santo Niño de Atocha en traje de joven gallardo le visitó en aquella prisión, llevandole una torta de pan a nombre de su Madre, diciendole que en la tarde de ese día vería a su juez y se haría hechor a su causa, lo que causó no poca admiración a la rectora y presas; y llegando la hora que le citó el Niño, salió en libertad bajo las condiciones de ir a su cargo, el cual al salir le dijo que le siguiera sin perderle de vista; así lo hizo, tomando una calle recta que sale al camino de Fresnillo, al llegar a una lagunita se cerró la noche y perdió a aquel Niño que le llevaba a su casa; pero advertida ella de que le había dicho el Niño que su Madre era María de Atocha, y el se llamaba Manuel de Atocha, prosiguió su camino toda aquella noche, y al salir el sol se vio llegando a Fresnillo; ignorando la morada de aquel Niño y sabiendo los moradores de aquel Real los portentos tan singulares que el SANTO NIÑO DE ATOCHA, obra diariamente, la condujeron a la casa del Cura, a quien informó lo que habia pasado en su última prisión, quien después de haberse cerciorado bien de ella, la condujo a aquel Santuario donde se halla tan raro portento y al ver la citada Maximina el bello relicario de Santo Niño, postrada en tierra y anegada en lágrimas le tributa infitias gracias en recompensa de tan admirable prodigio, le patentiza su fe y su amor con el presente milagro, demostrando a los devotos del Santo Niño de Atocha, la mas singular maravilla que con ella hizo, haciéndole ver con el retablo que le puso en el Santuario de Plateros, para certificarlo a todo devoto, afligido que implore al Santo Niño su protección.

 

PRIMER DIA - ORACION

 

Graciosísimo Niño de Atocha, arca soberana del Santuario Supremo, yo te saludo y alabo en este primer dia y te ofrezco estos Tres Padres nuestros y Ave Marías con Gloria Patria, adornados con la primera jaculatoria, en memoria del primer instante o momento en que María Santísima, tu querida Madre, recibió el anuncio del arcángel San Gabriel, y por el gozo que recibió cuando le dijo: "Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo". De cuyo tálamo saliste para ser amparo de los tribulados, consuela, visitados de presos y único remedio de deshauciados, y por aquella primera jornada que hiciste oculto en el citado tálamo, desde Nazaret hasta el monte Tabor, donde después de crecida edad obraste el misterio de tu transfiguración y les enseñaste a tus discípulos tu Gloria: te pido amorosisimo Niño de Atocha, me sea concedido lo que pretendo en esta novena, dandole el feliz despacho de mi súplica, y solicitud para lo cual interpongo los méritos del coro de los santos angeles, pues a estos espíritus soberanos, dispusiste que guardasen a los hombres; espero su intercesión para no salir desconsolado y lograr una perpetua amistad para consigo y alcanzar una feliz muerte; gozarte en las delicias de tu Gloria. Amén.

Aqui se hace la petición según la necesidad de cada uno, luego se dirá la siguiente oración, la que sirve para todos los dias después de la petición; concluyendo ésta, se rezarán nueve Ave Marías a la Santísima Virgen de Atocha y se le ofreceran con la última oración.

 

OFRECIMIENTO DE LA PETICION - ORACION

 


Portentosísimo Niño de Atocha, bien mío, hermosura sin igual de los cielos, encanto de los corazones, dulcísimo creador mío; único dueño de mi alma, piadosisimo Jesús de mi vida, alegría incomparable de toda criatura, oh generosisimo Niño! Quien sino a Tí divino Manuel? Quien sino a Tí amorosísimo Niño? A Tí que eres raudal de beneficios; a Tí que eres padre de la misericordia: y todo nuestro ser en esta vida, a Quien sino a Tí que eres el inmenso, el infinito, el solo Dios verdadero? Tú eres nuestro Padre, nuestro Redentor, nuestro conservador y todo lo que somos. Adorente los angeles, las criaturas, todos te alaben en la tierra, las plantas; las flores y todo lo que tenga ser te engrandezca, las aves todas se regocijan en oir tu dulce advocación. Pacientisimo Niño, Tú sabes las necesidades que tengo, las aflicciones que me cercan, como a tus divinos ojos nada es escondido. A Tí, poderosisimo Niño, presento mis quejas, mis trabajos y angustias, confiado en que me las aceptarás benigno, concediendome lo que en esta petición te pido, pues Tú eres el árbol frondoso; al que se aloja a tu sombra le llenas de felicidades, Tú eres el que conviertes los enojos de tu padre en dulces misericordias; Tú eres el mediador entre tu Padre y los hombres; Tú nos prodigas a cada día, a cada hora, a cada instante tantas bondades, tantos beneficios, los que no somos capaces de corresponder como debemos. Mas ahora postrados delante de Tí, implorando tu clemencia como Tú eres el autor de nuestra vida a quien debemos todo nuestro ser y así espero que como eres Todopoderoso y estás sentado en la silla de la sabiduría, en esa silla de potestad, te dignaste instituir el Sacramento de la penitencia para que con el purifiquemos nuestras almas y volvamos a tu amistad infinita.

 

Yo te ofrezco estas oraciones para que se las presentes a tu Eterno Padre; y por ellas logren descanso las benditas almas del Purgatorio y nosotros, todos los necesitados, tengamos consuelo y merezcamos alcanzar en Tí, Niño de Atocha, lo que deseamos; dandonos juntamente una verdadera contricción y arrepentimiento de nuestras culpas para llegar a verte en la Gloria. Asi lo esperamos de tu piedad, siendo siempre en nuestro favor hasta la consumación de los siglos y en el dia del jucio esperamos verte para pasar a gozarte en la celestial bienaventuranza eterna. Amén.

 

SEGUNDA JACULATORIA

 

Niñito de Atocha,                                 En aqueste dia

Hijo de María                           Pues todo lo puedes

Reluciente antorcha                  Oh Majestad pía!

Nuestro amparo y guía             Encanto del orbe

Acepta mi súplica                                 Del mundo alegría

 

SEGUNDO MILAGRO

 


En el año de 1834, en el mes de mayo, dia 8, le aconteció a D. José María Delgado, cajero que era de una tienda de la ciudad de Fresnillo, al estar despachando a los marchantes que estaban comprando en aquella funesta hora, al cerrar la noche entraron unos hombres impíos armados con sables, con la estratagema de comprar bebidas de la que es común halla en esas negociaciones, lo que mirando que estaba solo, al instante validos de la embriagues, le injuriaron con palabras ofensivas e improvisadamente le hirió uno de ellos, pasandole con el sable de lado a lado, y no logrando el dañado intento que llevaban, echaron a huir, dejando al mencionado D. José María desmayandose y dandole próximos letargos de muerte: el que mirandose tan malamente herido, invocó al Santo Niño de Atocha con todo su corazón, quien le oyó, y en término de cuarenta y ocho horas sintió aquel caballero en sí mismo el raro prodigio y maravilla con que el Santo Niño le mostró su misericordia, restableciendose en pocos días su salud y hallandose enteramente sano. En gratitud de tal beneficio esta en el Santuario su retablo, en constancia de tal prodigio donde esta él dandole infinitas gracias al Santo Niño y a su Santísima Madre, por el milagro que recibió de quien todo lo puede hacer.

 

 

 

SEGUNDO DIA - ORACION

 

Bellísimo Niño de Atocha, iris hermoso de clemencia, bondadoso Niño purísimo, yo te saludo y alabo en este Segundo día y te ofrezco estos Tres Padres nuestros y Ave Marías con Gloria Patri, hermoseandolos con la Segunda jaculatoria en recuerdo de aquella Segunda jornada que hiciste en compañia de aquellos peregrinos Santos, tus queridos Padres, oculto en aquella arca virginal, desde el monte Tabor hasta la ciudad de Naín, donde después de haber sufrido y experimentado tantos trabajos y lluvias del cielo, los aires fríos, las penalidades del camino, de aquellas veredas ásperas y peligrosas, la aridez de aquellos campos; fatigando aquel varón justo y casto esposo de María, buscaba posada en los mesones para su querida esposa y se la niegan, despidiendole con palabras necias y desabridas; y por aquel desconsuelo con que se quedó alojado en aquella noche en un rincón de un desabrigado portal de allí mismo llorando la dureza de aquellos corazones. Por estas angustias que sufrieron ambos esposos, te pido Niñito de Atocha, que concedas el feliz éxito y despacho de mi súplica, para lo cual interpongo el coro de los arcangeles, pues a estos divinos espiritus les tienen encomendados los negocios importantísimos de tu Gloria y espero por intercesión de los patriarcas y profetas, no quedar corrido y averagozado sin alcanzar el favor que solicito, pues se claramente que quien confía en Tí no sale desamparado; en tal confianza, Niño hermoso, creo que usarás conmigo de tus misericordias y me darás feliz acierto hasta verte en la ciudad celestial, para alabarte eternamente en la Gloria. Amén

 

Aquí se hace la petición.

 

TERCERA JACULATORIA

 

Aunque Grillitos tienes             Te hace pedimento,

En cualquier momento             Tu lo sacas de ella

Los dejas y vas                                     Lleno de contento;


A obrar un portento;                Te tributan gracias

Y el que en su aflicción             Con acatamiento.

 

TERCER MILAGRO

 

En el año de 1836, a 1o. de marzo, le aconteció a Mariano García la desgracia de que estando trabajando en el tiro de Barriento, que está en el cerro de Proaño de Fresnillo y a la vez es puerta de la mina del Barreno, en la cual fué barretero el expresado García, donde un bote del malacate número dos, le sacó colgando del cotón que vestía, en el que le subió en aquel estado hasta la Segunda ventanilla de dicho tiro; y mirandose en tal trance, invocó de todo corazón al Santo Niño de Atocha y por maravilla del Niño se metió en el bote del malacate número cuatro que iba bajando en el que salvo la vida, y en el que al llegar abajo le ven sus compañeros que estaban en el plan y le sacan de él admirandose del pasado suceso; y él viendose libre del peligro en que se hallo, en señal de gratitud y recompensa, consagra y dedica al Santo Niño su retablo, poniendolo en su Santuario, para que vean todos los que fueren a visitarle tan admirable prodigio y con mas fe lo aclamen en cualquier necesidad o tribulación en que se hallen.

 

TERCER DIA - ORACION

 

Dulcísimo Niño de Atocha, cielo divino de excelsa majestad, yo te saludo y alabo en este tercer dia y te ofrezco estos tres Padres nuestros y Ave Marías con Gloria Patri, acompañados con la tercer jaculatoria en memoria de aquella tercera jornada que en el vientre virginal de tu castísima Madre hiciste desde la ciudad de Naín hasta los campos de Samaria, donde después de tu crecida edad te salieron aquellos diez leprosos y te suplico por aquel Nuevo viaje de penas y trabajos que en esta jornada padeciste, viendo en aquellos caminos a tus queridos Padres despreciados de viadantes pasajeros, por suma pobreza. Con reverencia te suplico, acompañado del tercer coro de angeles, accedas compasivo a mi solicitud y por gozo que tuvo tu querida Madre Santa María de Atocha, cuando al entonar en la capilla angelica el Gloria in Excelsis Deo resonando con dulce armonía la delicada voz dandote gracias como deseado y tierno Niño amante por linaje humano: y por esto me sea concedido el galardón de mi súplica para lo cual pongo por intercesores los meritos del coro de los principados, por los cuales y por medio de los angeles y arcangeles que alumbrado e instruyendo y mandando, cuidan de la salud de los hombres, hagas que en la hora de la muerte vuelva a resonar la dulce canción de Gloria a Dios en las Alturas para ir a gozarte para siempre. Amén

 

Aquí se hace la petición.

 

CUARTA JACULATORIA

 

Del atribulado;                         Raudal de portentos


Eres, niño amado,                                pues el que te invoca

Oyendo benigno,                                 No es desamparado

Niñito adorado;                                    Le acudes al punto

Vos sois el consuelo,                Con amor y agrado

 

CUARTO MILAGRO

 

En el año de 1836, en el mes de Julio, día 27 andando Jorge García, minero que fue ese tiempo de la mina del Barreno, registrando las labores en compañia de un palero, le aconteció la desgracia de habersele caido encima una panza del cañon donde andaba, la cual le agarró debajo dandole a él una piedra en la cabeza y hombro hasta rematarle en pie izquierdo que fue el que le lastimó; y viendose en tal precipicio, invocó en aquel instante tres veces al Santo Niño de Atocha, quien con su poder santísimo le favoreció que no muriera sin el Sacramento de la Extrema Unción; pues a los gritos que daba llamando a los demás barreteros, ocurrieron unos, quienes sacaron a ambos dos, y no sacó ese hombre otro mal alguno, mas que la citada lastimada del pie y el palero que le acompañaba, que también le tocó tal desgracia, con una rotura en la cabeza; por lo que viendo dicho minero tan rara maravilla que el Santo Niño le hizo en aquel instante, le dedicó su retablo para certificar con él, prodigio tan singular, dando las mas inauditas gracias de su corazón, por el portento digno de toda consideración, que todo devoto del Santo Niño se puede imaginar.

 

 

 

CUARTO DIA - ORACION

Graciosísimo Niño de Atocha, Círculo eminentísimo de piedad infinita; yo te saludo y alabo en este cuarto día y te ofrezco estos tres Padre nuestros y Ave Marías con Gloria Patri; en unión de esta cuarta jaculatoria, en memoria de aquella cuarta jornada que hiciste al pozo de Sichén en el lecho preciosísimo de las carísimas entrañas de tu querida Madre Santa María de Atocha, como divino Salomón, donde conociendo que se acercaba tu dichoso parto desenvuelve el fardito del ajuar de tu ropita, y puesta de rodillas lava la camisita y paños que llevan prendidos para envolverte como rico tesoro de los cielos.

Te suplico, Niño de Atocha, que por medio de estas penalidades que te recuerdo, logre alcanzar de Ti lo que pretendo. Y creo alcanzarlo por aquel gozo que tuvo tu divina Señora cuando aplicaba sus labios de nácar a tus preciosas mejillas, con los mas tiernos requiebros y amorosos coloquios, te estrechaba entre tus brazos como amorosísima Madre tuya y con ardientísimos deseos se abrazaba su corazón por ver tu sagrada humanidad alimentada con la dulce leche de sus pechos, por lo que espero de Tí divino Niño, conseguir por todo esto el feliz despacho que deseo; y al fin de esta novena mereceré hagas de tus maravillas para conmigo, calmando mis conflictos y tribulaciones, dandome en esta vida la paz y reposo, y al fin de ella una dichosa muerte para ir a ensalzarte por los siglos de los siglos. Amén

Aquí se hace la petición.

QUINTA JACULATORIA

En Tí confiado             Por la intercesión

               Con fe y devoción De tu amada Madre

Postrado te ruego                     Y en esta occasion

Que tu protección                     Logre lo que pido

No nos falte nunca;      En mi petición

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QUINTO MILAGRO

En el año de 1837, el día 6 de noviembre tuvo María Eleuteria García la desgracia de que estando sentada en la puerta de su casa, llegó un infame hombre asestándole puñaladas, de las cuales fue herida mortalmente del pecho y cara y María Catalina Rivera, que estaba allí con ella, viéndola en tal aflicción, invocó al Santo Niño de Atocha, quien benignamente la libró salvandole la vida, porque no pereciera en aquel dia sin los auxilios necesarios; y para demostrar el singular prodigio que el Santo Niño le hizo en tan extrema necesidad en que se vió, puso su retablo en el Santuario de Plateros, manifestando en él su acontecimiento, en que se halla dandole gracias al Santo Niño , después de haberle restablecido su salud, con la misma señora que en aquel peligro le hizo compañia, el que nos servirá a todos los que recurrimos a implorar su divino auxilio; para mas reconocimiento, demostrandonos que son incontables los portentos que ha hecho, hace y hará diariamente, con el que lo llame de todo corazón.

 

QUINTO DIA - ORACION

Perenne Niño de Atocha, incomparable y maravilloso Niño; yo te saludo y alabo en este quinto día y te ofrezco estos tres Padres nuestros y Ave Marías con Gloria Patri, enriquecidos con esta Quinta jaculatoria, en memoria de aquella Quinta jornada que hicieron tus queridos Padres desde el pozo de Sichén, hasta aquel lugarejo llamado Necmas, donde tomaron por hospicio una inhabitable morada de ovejas, aunque con alegres balidos los recibieron los corderillos gustosos de su compañía, manifestándoles la alegría que les ocupaba en esa noche, por aquella humildad con que se recogieron entre los pinos en aquella posada de brutos, por el cordial amor que le profesas a tu querida Madre Santa María de Atocha, te pido me sea concedido lo que solicito en mi indicado fin, y espero que por todo esto que te ruego, tendre la dicha de alcanzar el feliz despacho de mi súplica, para lo cual interpongo los méritos de ésta áspera peregrinación, acompañandolos con el coro de las virtudes, por las cuales obras milagros infinitos, propios de tu soberano poder; yo confío que por tan grandes intercesores, mereceré ser escuchado en estas mis quejas que te demuestro en este día; y creo finalmente no salir desconsolado porque estoy cierto y confiado que el que te busca te halla y a quien te invoca le asistes; ven poderosísimo Niño en nuestro amparo; ven siempre en nuestra defensa y concedenos una feliz muerte para ir a acompañarte en el dichoso Necmas de la eterna Gloria. Amén

Aquí se hace la petición.

SEXTA JACULATORIA

Médico divino               Le das la salud,

Eres por virtud,            Y él da testimonio

Con exactitud                Despacha benigno

Le alivias su mal,                      Mi solicitud.

 


SEXTO MILAGRO

En el mes de noviembre de 1838, se hallaba Albino Ibarra enfermo gravemente de una rosada en lo interior, y habiendo padecido mucho tiempo de ella sin encontrar remedio en lo temporal que le diera alivio a su incurable mal, recurrió a implorar al Santo Niño de Atocha pidiendole con íntimas veras de su corazón le restableciera su salud si le convenía, y si no que hiciera su santísima voluntad, a lo que el Santo Niño, viendo la necesidad en que se hallaba aquel hombre y ue los facultativos trataban dehacerle la operación, le mostró su misericordia y a pocos días se hallo bueno y salvo por el milagro de su Majestad Santísima y para testimonio de esta maravilla puso su retablo en el Santuario del Santo Niño en el que está dandole infinitas gracias al medico tan soberano, por tan singular prodigio.

 

SEXTO DIA - ORACION

Agraciadísimo Niño de Atocha, que riendote estas, regocijandote con tu querida Madre, yo te saludo y alabo en este sexto día y te ofrezco estos tres Padres nuestros y Ave Marías con Gloria Patri y los acompaño con esta Sexta jaculatoria en memoria de aquella Sexta jornada que hiciste, colocando en el vientre divinisimo de tu Santísima Madre Santa María de Atocha, hasta a aquel despoblado sitio donde a los doce años de edad te lo perdiste de vista. Por este dolor que sintió en su corazón después de haber sufrido con tan modesta humilidad tantos trabajos, subiendo los montes, pisando los altos copos de nieve con sus delicadísimos pies, atravesando serranías, sufriendo los aires fríos, la lluvia del cielo y la ingratitud e inclemencia del tiempo. Te pido por todo esto que te hago recuerdo, me sea concedido el favor que te suplico en esta hora, para lo cual interpongo los méritos de todas las dominaciones que preceden a todos los espiritus inferiores y son ministros de tu Divina Providencia; y ellos se sujetan a tu voluntad siempre y por estos grandes méritos y por lo que te recuerdo cada día en esta novena, introduciendolos a mi súplica, espero no salir sin alcanzar lo que tanto solicito, y después al fin de mi vida alcanzar tu gracia hasta gozarte en el paraíso celestial de la eterna morada. Amén

Aquí se hace la petición.

 

SEPTIMA JACULATORIA

El preso, al enfermo                  Niño, perecer;

Niñito a mi ver,                        Tú al preso le das

Lo ampara y asistes                   Libertad y ser,

Con tu gran poder;                   También al enfermo

Y a ninguno dejas                     Quién lo podrá hacer?

 


SEPTIMO MILAGRO

En el mes de mayo de 1839 le aconteció a José María Díaz la desgracia de haber muerto a otro a puñaladas en el acto de pleito, el cual al instante fue aprehendido por la autoridad de Fresnillo, la que mirando el asesinato que este hombre había hecho, le formó causa criminal y sin administrarle apelación ninguna, se sentenció el tribunal de justicia a diez años de presidio y al hacer ver el remate de su causa al dicho Díaz, al oírla relatar invocó en su corazón al Santo Niño de Nuestra Señora de Atocha, y obedeció a lo sentenciado, besa su causa y volviendo a su prisión con lágrimas en los ojos invoca nuevamente al Santo Niño , con entera confianza de que no había de llegar a cumplir lo sentenciado, pues estaba cierto de que el Santo Niño , no le había de desamparar y por El habría de conseguir su libertad y El habrá de ser su defensor, su fiscal y su juez y le había de sacar de aquella prisión, quien se lo concedió, pues no duró más que un año tres meses en la cárcel de allí mismo; a tal grado, que cuando menos pensaba salir en libertad lo consiguió y en testimonio de tal milagro, puso en el Santuario de Plateros el presente portento, en la misma forma que consta en esta Novena y en que se halla, dandole al Santo Niño infinitas gracias por el raro prodigio, el que nos acreditará que quien aclama a su protección no le deja perecer ni en trabajos ni en prisión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEPTIMO DIA - ORACION

 

Admirable Niño de Atocha, incomparables son tus maravillas, candidísimo Niño, yo te saludo y te adoro, yo te alabo y te ofrezco estos tres Padres nuestros y Ave Marías con Gloria Patri, los uno con esta septima jaculatoria en memoria de aquella séptima jornada que hiciste a la ciudad santa de Jerusalén, en las entrañas purísimas de tu querida Madre que te servian de palacio y habitación donde despues de tu crecida edad obraste los misterios de la Redención y a donde se le presentaron a tu Madre María Santísima, al pasar por aquellas calles las nuevas jornadas que habias de hacer en ellas, de tribunal en tribunal y las jornadas tan malas que habias de hallar en aquellos pretorios, porque en una de aquellas casas habias de ser aprisionado y en una de sus plazas habias de ser atormentado con cinco mil azotes y en cuya representacion eran sus ojos Fuentes de lagrimas; por esta consideracion que tuvo de aquellas benditas lagrimas que derramó al pasar por el Monte Calvario, donde con abundancia aumentaba su llanto, porque conocio que alli era donde habias de expiar en el patibulo de la Cruz. Por estos sentimientos que compungian a su corazón en aquel instante te pido, amorosísimo Niño de Atocha, que oigas mis súplicas y remedies mis necesidades, para lo cual interpongo los méritos del connato que tenias en que se cumpliera en Tí la voluntad de tu Padre celestial, por lo que humildemente te ruego y espero que me darás el feliz consuelo en lo que solicito, dandole buen despacho a mis peticiones; y pues nuevamente te interpongo los meritos de los tronos en que descansas como en el trono de tu Gloria y asiento de tu Majestad; y por todos estos méritos espero no salir desconsolado de Tí y gozar de una feliz muerte para ir a acompañarte en la celestial Jerusalén de la Gloria. Amén.

Aquí se hace la petición.


OCTAVA JACULATORIA

Diversos portentos,                  Me sea concecido

             Niñito querido               Lo que solicito,

Haces diariamente                                Con deseo crecido

A que está afligido;                  Logrando el favor

Yo a la vez te ruego     Que hoy postrado te pido

 


OCTAVO MILAGRO

En el año de 1840, en el mes de mayo, se vió enferma gravemente de dolor de costado Doña Juliana Codina, vecina de la ciudad de Jerez, de resultas de un cansancio, la cual habiendose visto sumamente agravada y que no hallaba remedio alguno que le prometiera alivio en lo temporal, con veras de su corazón invocó al Santo Niño de Atocha, quien al momento le envió el alivio y en pocos dias le restableció su salud, conservándole la vida; y en recompensa de gratitud a esta maravilla le puso su retablo en el Santuario de Plateros manifestando tan raro prodigio y en esta ella y su esposo Don Francisco Orozco, esta dandole infinitas gracias al Santo Niño y es constante testimonio para toda criatura devota o necesitada, que en medio de las enfermedades, conflictos o peligros en que se hallare, invocare al Santo Niño con la dulce advocación de Nuestra Señora de Atocha, espere confiado en que calmará al instante su aflicción o trabajo que tuviere, porque El es quien todo lo puede; y siendo de su agrado hace cuanto le pedimos en su nombre o por intercesion de su Santísima Madre, pues El es medico celestial. El nos colma de bendiciones y cada hora hace diversos portentos como consta en lo que presento.

 

OCTAVO DIA - ORACION

Sapientísimo Niño de Atocha, general protector de todos los hombres, general amparo de desvalidos, medico divino de cualquier enfermedad, poderosísimo Niño yo te saludo, yo te alabo en este octavo día y te ofrezco estos Tres Padres nuestros y Ave Marías con Gloria Patri, acompañandolos con esta octava jaculatoria por la octava jornada que hiciste encarnado en las purísimas entrañas de tu amabilísima Madre, desde aquella ciudad santa de Jerusalén hasta llegar a Belén donde habiando llegado tu amorosísimo Padre Señor San José buscando posada entre sus deudos, parientes y conocidos, creyendo que habían terminado ya sus trabajos, se multiplicaron con nuevas penas porque habiendo llegado con su castísima esposa, todos le dieron con ellas en la cara. Oh que sentimientos tan gandes tendría en su corazón, aquel varón justo y casto esposo de María en aquellas calles buscando posada donde alojar a la emperatriz de los cielos y le despedían con palabras ásperas y desabridas, tratandole de ocisos y vagabundo, por verlo con toda humildad y pobreza! Que lágrimas no derramarían sus ojos y mas cuando habiendo encontrado la noche y desgajandose ya la nieve, corriendo los aires fríos sin haber encontrado alojamiento ninguno desde las cuatro de la tarde que comenzó a buscarlo y no lo habia podido encontrar hasta aquella hora y temiendo no le cogiera el parto en aquella plaza, por cuyos recuerdos que hago en este dia, te pido me concedas lo que te suplico, para lo cual interpongo estos méritos y los acompaño con el coro de los querubines y serafines que estan adornados de perfectísima sabiduría; por los cuales espero, preciosísimo Niño de Atocha, feliz despacho en lo que te ruego y pretendo; estoy cierto de que no saldré desconsolado de Tí lograré una Buena muerte, para llegar a acompañarte a Belén de la Gloria. Amén

Aquí se hace la petición.


ULTIMA FACULATORIA

Oh, Niño de Atocha      Remedia, Niño

Suma Majestad,             Mi necesidad!

 

NOVENO MILAGRO

En el mes de marzo de 1841, se vió gravemente enfermo Calixto Aguirre en la ciudad de Guanajuato, de una enfermedad incurable en parte interior, quien mirándose agravado por incomparables dolores y dolencias que sentía, ocurrió al Médico D. Vicente López el que viendolo en la disposición en que estaba y tan desfigurado de aquella parte, se espantó y le recetó algunas medicinas, las que en el momento se le aplicaron, mas como sus dolencias se aumentaban considerablemente, aclamó con veras de su corazón al Santo Niño de Atocha, prometiendole como le sanara, le dispondría una novena compuesta de la dureza de su ingenio y llevaría hasta su Santuario su retablo, en que hiciera patente esta maravilla, entre las muchas que ha obrado este divino Niño con quienes le han aclamado en sus necesidades. Por fin este medico soberano le dio resistencia para sufir tan penosa situación en que con su divino auxilio se confesó, perseverando en sus dolencias hasta la media noche en que se quedó dormido. Al dia siguiente le reventó la inflación, abriendole 16 bocas, por las cuales despidió un torrente de sangra cuya corrupción era excesiva. Mirandose en tal disposicion, invocó de Nuevo al Santo Niño de Atocha, quien a pocas horas le dio alivio y al fin restituyó la salud con notable admiración de cuantos le vieron en el estado en que se hallaba, pues le cerraron trece bocas, quedandole hasta el día tres, sin ir ni a mas ni a menos ni perjudicarle en nada.

En cumplimiento de su promesa, dispuso la presente Novena con el auxilio de su Divina Majestad y esta seguro que al visitarle y darle las gracias llevandole su retablo, su misericordia permitira darle el completo de su salud y volver enteramente bueno a su casa como ha sucedido a muchos de los que con fe le han invocado en sus tribulaciones.


 

NOVENO DIA - ORACION

Soberano Niño de Atocha, en Tí tengo puesta toda mi confianza, benignísimo Niño, yo te saludo y te alabo en este ultimo dia de tu novena y te ofrezco estos tres Padres nuestros y Ave Marías con Gloria Patri, los presento con esta última jaculatoria, recomendandotelos en memoria de aquella última jornada que hiciste oculto en el vientre virginal de tu querida Madre, desde Belén hasta aquel preparado y dichoso portal, a donde llegaste a las nueve de la noche, y en que se llegaba la hora de tu deseado nacimiento, hincada de rodillas, juntas las manos delante del pecho, levantados los ojos al cielo, elevadas las potencies y los sentidos y toda divinizada, te dió al mundo como divino Mesías de todas las generaciones y te adoro en los brazos de San Miguel Arcángel y despues te recibio en los suyos para que te adoraran los santos angeles, que de guardas le asistieron en el altar sagrado y viendote tiritar de frio y hacer pucheros te envuelve en aquellas pajas y pañales, te abriga reclinándote hacia si misma, regalandote y alimentandote con la dulce leche de sus virginales pechos, te pone entre la paja de aquel pesebre de animales, donde fuiste adorado de los brutos y de los humildes pastores; dandote los plandeciente sol de justicia, reconociendote como verdadero Dios; y por el gozo que tuvo tu bellísima Madre Santa María de Atocha; por haberte parido sin dolor alguno quedando intacta en su virginidad, te pido me concedas lo que te suplico en mi petición y espero no salir desconsolado de Tí por el gozo que tuvo tu querido Padre Señor San José, cuando despertando de aquel dulce sueño en que estaba te vió en los brazos de la Aurora alegranado al mundo y hecho aquel humilde portal un abreviado cielo con tu hermosura y resplandor. Por esto que te recuerdo, te ruego y pido entrañablemente des feliz despacho para lo cual interpongo todos estos méritos y los del coro de los serafines que te aman con amor ardientísimo, por lo que espero lograr buen éxito en mi solicitud y lograr una feliz muerte para ir a darte infinitos plácemes en los apriscos de las eternas moradas, donde canta tu Gloria con los santos ángeles para siempre. Amén.

 

ORACION

Para ofrecer las nueve Ave Marías a María Santísima de Atocha, para todos los días.


Purísima Madre del Santo Niño de Atocha, trono delicadísimo de la Majestad increada, fecundo lirio de los valles, fosa celestial de Jericó, relicario purísimo de la Trinidad Santísima, fuente clarísima donde estaban representadas las cristalinas aguas de la divina, gracia. Paraíso deliciosísimo, jardín supremo de la Gloria, panal fecundo de la mas dulce y suave miel, Médica soberana por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra. Hija querida del Eterno Padre en quien se regocija y llena de placer, amorosísima esposa del Espíritu Santo aurora que alegras a todos el mundo, general abogada y firmísima esperanza de los pecadores y bondadosa Madre Mía. Yo te ofrezco estas nueve Ave Marías, en memoria de aquellas nueve jornadas que hiciste desde Nazareth hasta Belén, donde te dignaste dar a luz al verdadero Dios, por cuyo recuerdo espero de Tí que intercederás como tu Hijo el Santo Niño de Atocha, que me conceda lo que pido en esta devoción y espero que me lo harás, piadosísima Madre Mía, valiendome de los medios interpuestos juntos con los de tu intercesión, pues bien sabes Tu la necesidad con que te lo pido y creo ciertamente alcanzar lo que pretendo y solicito, dandome antes o al concluir esta novena que le dedico a tu nombre, el deseo y feliz consuelo de mis trabajos y afanes. Asi lo espero, confiado de esto, por aquellas tres necesidades que al pie de la Cruz tuviste viendolo clavado en ella y mas por aquellos sentimientos y dulces expresiones con que le hablaste en su corazón cuando le tuviste en tus brazos en su descendimiento; y ruegale a tu querido Hijo el Santo Niño de Atocha, que por todos los méritos que le hago en cada día venga en mi amparo y que asista con su santísimo poder, pues El es quien todo lo puede y de El depende mi solicitud, para que despues de concederme lo que pido, me de una muerte feliz, para pasar a gozarle en tu compañia y repetirle sin cesar himnos de alabanzas junto con los coros angélicos que en el dichoso nacimiento le entonaron: Gloria a Dios en las Alturas y paz a los hombres de Buena voluntad, por los siglos de los siglos. Amén

 

ALABANZA AL SANTO NIÑO DE ATOCHA

"Niñito de Atocha, Hijo de María, Reluciente antorcha, nuestro amparo guia.

Divino Jesus; Este dulce nombre, con tu eterna luz, ilumina el orbe.

Niñito prodigioso, Venid de Plateros, Y ampara piadoso, A estos tus hijuelos.

Venid compatriotas, Venid forasteros, Y al Niño de Atocha, Gracias tributemos.

Bienvenido seas, Niño sempiterno, Bienvenido seas, A darnos consuelo.

Agraciado Niño, Que riéndote estas, Mostrando cariño, A la cristiandad.

Con grillos estas, Pero muy contento, Los dejas y vas, A hacer tus portentos.

Al que triste hallas, Con tribulaciones, Si tu auxilio aclama, Pronto le socorres.

Médico divino, Tierno relicario, Solo a verte Niño, Van a tu Santuario.

Cuantos impedidos, Entran de rodillas, Son fieles testigos, De tus maravillas.

Los presos humildes, Te hacen petición, Y luego son libres, De dura prisión.

A los ingnorantes, Los alumbras luego, Y a los caminantes, Los libras del riesgo.

Oh, que grande dicha, Gozais Fresnilleros, Con la gran reliquia, Que se halla en Plateros.!

Permitidme, Niño, De mi corazón, Morir con auxilio, De la Extrema Unción, Adios Niño hermoso, Adios mi querido, Niño milagroso, De ti me despido. Tu dulce memoria, Nos lleve triunfando, A tu eterna Gloria, A estarte alabando."

Nota: Los hechos milagrosos referidos en esta Novena solo merecen una fe humana, mientras que la Iglesia no de su fallo sobre ellos, según lo dispuesto por S.S. Urbano VIII.


 

TRIDUO DEDICADO AL MILAGROSISIMO SANTO NIÑO DE ATOCHA

Aunque en todos los tiempos se puede rezar esta utilisima devoción, no obstante, esta destinada para miercoles, jueves y viernes de cada semana, por ser estos dias dedicados a la memoria de la Preciosa sangre que este Santísimo Niño en su crecida edad, derramó por la salud de todo su pueblo.

ACTO DE CONTRICCION.

A ti hermosísimo Niño de Atocha, a Tí ocurro porque en Ti esta depositada toda mi esperanza y en Ti creo firmemente hallar consuelo en lo que vengo a pediros postrado a vuestras plantas, porque se claramente que vos sois mi Creador, mi Padre, mi Redentor, mi Conservador y Autor de todo lo que soy; a Tí me postro ante tu divina presencia, confiado en que me has de perdonar siempre que a tus puertas llegue arrepentido; Tú tiernisimo Niño de Atocha, Tu eres el que siempre estas con los brazos abiertos para recibir a todo el que llegue atribulado y lleno de aflicciones; Tu eres quien le consuelas en ellas, volviendolas todas gozos y bienes, y por Ti espero alcanzar lo que necesito, pues bien sabes las necesidades y trabajos que me rodean en esta ocasion; que restaure yo tu amistad, pues con ansias vivas yo lo deseo; dame tu gracia, porque ya, buen Pastor, llegó la hora feliz que venga a Ti arrepentido, me parece que hasta donde pueda mi corazón, detesto mis pecados; ya llego cual David, a que me levantes de la fatal caida de mis enormes culpas.

Perdoname Rey Supremo; apresúrate, poderosísimo Niño de Atocha a indultar a este infeliz pecador, y vuelve a tu gracia a esta pobre alma, pues solo en Ti esta mi esperanza. Yo, piadosísimo Niño, te presento mis trabajos en satisfacción de las ofensas que contra tu clemencia he cometido, y vivo confiado en que por la poderosa intercesión de tu amada Madre Santa María de Atocha me has de perdonar y dar tiempo para hacer penitencia de manera que, derramando cual otro Pedro, torrentes de lagrimas logre mi corazón desagraviarte, para poder asi lavar y purificar tantos y tan monstruosos crimenes que he cometido; escucha mis clamores, benignísimo Niño de Atocha, no me arrojes de tu presencia, no me retires de tu Divino Espíritu, no apartes de mi tu Santo Rostro; fija en mi, esos tus hermosísimos ojos, para poder gozar de tu amable compañia en la celestial mansion de la Gloria. Amén.


 

ORACION PARA TODOS LOS DIAS

Infinito, Supremo e Inmenso Niño de Atocha, Omnipotente Conservador de todo lo creado y único ser de mi destino, gobernador de todo lo que desde el principio del mundo ha existido, existe y existirá hasta la consumación de los siglos. Poderosísimo Niño de Atocha, ante cuya soberanía y grandeza el mas encumbrado querubin se postra y cubre el rostro de temor; a Tí se presenta Oh, amado Niño! Este vil insecto, el mas pequeño y asqueroso que la tierra habita, deseando desenojarte y buscando el medio mas posible para conseguirlo, refugiandose bajo el amparao de tu querida Madre Santa María de Atocha, y presentandote por intercesora la hermosura de su rostro, lo amable y eficaz de sus palabras y el crecido amor que hasta la muerte te tuvo; por aquellos tiernos sentimientos con que hablaba y estrechaba en sus brazos en tu descendimiento y por el dolor que sintió en su corazón al ponerte en el sepulcro, te pido amorosísimo Niño de Atocha, te apiades de mi corazón, pues eres misericordioso y en tu clemencia confio que has de atender mis quejas, que has de aceptar mis lagrimas y has de oir benigno mis ruegos, remediando mis tribulaciones: mira soberano Niño de Atocha, de Tí depende mi feliciad, y con solo querer haces cuanto quieres; mira; adorado Niño, que Tú solo con tres dedos sostienes el vasto universo, mira que soy hechura de tus prodigiosas manos y en Tí está mi consuelo y alegría, no me desampares bondadoso Niño y en la terrible hora que me espera, asisteme para que saliendo de este Valle de lagrimas, consiga ver tu rostro appreciable, alabandote para siempre en la Gloria. Amén.

Aquí se rezan tres Credos con Gloria Patri y la jaculatoria siguiente:

A vuestra querida Madre,

Pongo por intercesora

Oye, Niñito de Atocha,

Mis ruegos en aquesta hora,

Dad consuelo a mi aflicción,

Atiende a mi protectora,

Que me de un feliz despacho

Ruegale, Sacra Señora.

 


PRIMER DIA

Oh agraciadísimo Niño de Atocha! Que habiendo nacido por el amor de los hombres, quisiste en tu crecida edad sufrir tantos baldones y vituperios; yo te saludo, Bien mio, amantísimo Niño, yo te bendigo y alabo en este primer dia te ofrezco estos tres Credos con Gloria Patri y Jaculatoria, en memoria de aquel copioso sudor de sangre, terrible tristeza, y mortal agonia que padeciste en el Huerto de Getsemaní, te suplico por los grandes trabajos y aflicciones que en tu Pasión y carcel padeciste, nos concedas lo que solicito y en este dia te imploro, confio en tu piedad y clemencia, poniendo por medianera a tu amabilisima Madre Santa Maria de Atocha, en cuyas purisimas manos pongo mi solicitud en una de ellas estas sentado cual en silla de potestad; y por el gran dolor que tuvo cuando te despediste y separaste para ir a padecer en cuyo recuerdo de tal desedimiento tengo yo siempre mis potencies y sentidos para que logre por ellas gozarte en la patria celestial, por los siglos de los siglos. Amén.

Aquí se hace la petición, y se leerá el milagro y después la oración que esta al fin, concluyendo con uoso versitos a imitación de los de San Leonardo, los que servirán para todos los dias, respondiendose: Oye Niñito, etc.


 

PRIMER MILAGRO

En el año de 1839, en el mes de Junio, hallabase la niña María Justa Rufina García de cinco años de edad, gravemente mala de flujo de sangre por boca y nariz, el cual hacia tres años que lo tenia sin hallar remedio en lo temporal; y mirandola su padre con gran tristeza, Jorge García y su madre Juliana Aguilar, tan agravada de aquella enfermedad, y ya cansados de tantas medicinas que le aplicaban invocaron con veras de su corazón al Santo Niño de Atocha, diciendole que como le hiciera la maravilla de darle salud a dicha niña, ponerle en su retablo en el Santuario de Plateros el presente milagro, en testimonio de tan singular prodigio quedando en breve tiempo la niña Buena y sana de todo, pues medico tan singular medicinó su mal.

 

SEGUNDO DIA

Dulcísimo Niño de Atocha, que quisiste en tu crecida edad ser llevado ante los jueces y ser cruelmente azotado; yo, vida de mi vida, te saludo; yo, pacientísimo Niño, te bendigo, te alabo y te presento estos tres Credos con Gloria Patri y Jaculatoria, en memoria de aquel acervísimo dolor que sintió tu inocente corazón yendo con el santo madero cargado en tus delicados hombres por la calle de la Amargura te encontraste con tu Santísima Madre, yo te pido, delicadísimo Niño de mi corazón, que por las benditas lagrimas que tus ojos derramaron, me concedas lo que en este Segundo día te repito, pues a tu piedad imploro; y bien sabes las necesidades, las aflicciones y trabajos que me afligen, y espero preciosísimo Niño de Atocha que tendre por Tí, buen éxito en mi indicado fin, valiéndome del recuerdo que os hago, y juntamente os presento el igual dolor que en este encuentro padeció la soberana Reina, en cuyas divinas manos pongo mi entendimiento para que lo ilustres con la divinidad de tus luces para que siempre en ti espere la felicidad de gozarte en la celestial Jerusalén del cielo.

 

SEGUNDO MILAGRO

En el año de 1837, el dia 7 de febrero, en la mina de Barreno, le aconteció a Luciano García la desgracia de que estando mirando disparar unos barrenos de una de ellos saltó una piedra y le dio en el pecho, y lo derribó en tierra, echando sangre por boca y narices, pues pasó dicha piedra por entre medio de los demás barreteros que le acompañaban, sin causar mal a otros, sino al mencionado García, quien mirandose en aquel estado, invocó de todo corazón al Santo Niño de Atocha, quien le asistió en aquel peligro en que se vió, y en breves horas quedó bueno, sin sentir ni tener resultados de gravedad que lo postraran en cama, y en recompensa de tan raro prodigio, le puso al santo niño en su Santuario, su retablo, en el que se hallan él y los demás barreteros, dandole infinitas gracias por tan singular maravilla y tan noble suceso.

 

TERCER DIA


Oh amantísimo Niño de Atocha! Que en tu crecida edad quisiste que te clavaran en la cruz; yo te saludo, alma de mi alma; Inocente cordero te bendigo y alabo y te ofrezo estos tres Credos con Gloria Patri y Jaculatoria, en memoria de aquellas terribles agonias que en cuanto hombre padeciste, me sea concedido lo que pido en este tercero y ultimo dia del triduo, en el que os he hecho recuerdo de tu Santísima Pasión, confiado en tu misericordia, espero que lo alcanzaré, por lo cual que tuvo tu divina Madre al tiempo que sus purísimos ojos te vieron expirar, uniendo también aquellas tres necesidades que padeció esta bellísima Señora al pie de la Santa Cruz, en cuyas benignas manos pongo mi voluntad para que siempre por Tí inflamada, no tenga mi espíritu mas que desear, sino feliz momento de reunirme a Tí para siempre y gozarte en la Gloria. Amén.

 


TERCER MILAGRO

En El año de 1838, por el mes de Julio dia 18, hallabase María Clara Rangel, gravemente enferma de parto, del cual quedó mucho tiempo enferma; y habiendole aplicado cuan remedios fueron posibles que se conocían eran eficaces para el restablecimiento de la salud, y no pudiendo conseguirla, ocurrió a recomendarse a invocar de todo corazón al Santo Niño de Nuestra Señora de Atocha, quien en breve tiempo le sanó y restableció la salud; y reconociendo la mencionada Rangel tan inaudito beneficio le puso en el Santuario de Plateros su retablo, para certificar con él a todo devoto o afligido que invocare al Santo Niño en cualquiera tribulación o necesidad en que se hallare, espere de su poderosa mano que no quedará sin alcanzar lo que solicite.

 

OFRECIMIENTO PARA DESPUES DE LA PETICION

Amabilísimo Niño de Atocha, Divino redentor de mundo, encanto y alegría del orbe, Maestro de los hombres, amantísimo Jesús en cuya ascención portentosa, serenos los astros, alegres los angeles extaticos de admiración los Apóstoles, os vieron subir a los cielos, portentisimo Niño de Atocha, os damos los placemes porque Vos sois el infinito, el incomprensible, el consolador de todas las creaturas, pues confiesan todos los católicos tu divinidad y asi publican muchos hombres tus portentos y maravillas cuya publicación te eleva y engrandece en la eternidad de tu humildad en que te dejaste crucificar por nosotros. Oh agraciadísimo Niño de Atocha! Oh Niño triunfante! Oh Niño poderoso! Victorioso Rey que volando sobre las alas de los querubines, fuiste por tu propia virtud colocado en el excelso trono a la diestra del Altísimo Padre, exaltando asi nuestra naturaleza contra el soberbio infernal dragon. Damoste, gallardo Niño de Atocha, Segundo parabines, repitiendo con los coros angélicos las alabanzas que te cantaron las almas de los justos que te acompañaron en tan feliz dia, e igualmente te presento al portentoso e inestimable gozo y repetidas alabanzas de María Santísima, tu amadísima Madre Santa María de Atocha, para que por estos méritos reunidos con los de santos apóstoles y profetas, tnga la felicidad de lograr y merecer un feliz despacho e lo que en estos tres dias te he pedido y que Tú sabes lo necesito. Apiádate de mi, Niño de Atocha, pues eres mi consuelo y todo mi ser depende de Tí; a Tí, purísimo Niño, te pido remedies todas mis necesidades, no solo a mi sino a todos mis projimos, principalmente a los afligidos y atribulados que en el mismo conflicto estuvieron, socorrenos a todos, consuelanos, solo Tú eres el amoroso de las almas. A tí ocurriamos Divino Manuel de Atocha todos los necesitados, y a Tí suplicamos con tu dulce advocación de salud a nuestros Santísimo Padre el Sumo Pontífice, y también te suplico les de paz, quietud y reposo al pueblo cristiano, no olvidandote amado Niño de mi vida, de las almas que se hallan en el purgatorio; dales el descanso perpetuo que les deseamos, pues eres tan propicio en tus misericordias para con nosotros te pedimos con eficacia que a los pobres agonizantes los saques en paz de este triste valle, llevandolos a gozarte en las celestiales moradas y a nostros ayudanos, socorrenos, amparanos, para que asistidos de tu divina gracia, tengamos la dicha de acompañarte en la bienaventuranza de la Gloria. Amén.


 

Tres Salves a tu Santísima Madre Santa María de Atocha, para alcanzar del Santo Niño de lo que se solicite y luego la letanía de los Santos.

 

~MDS~